Favonomía en el país llamado a
10 01 2008web provisional - blog - grupo Facebook - twitter - mi twitter
Hace unos días Joan Jimenez y Héctor Milla deciden crear el país virtual llamado “a”. Rápidamente se extiende por la blogosfera y empiezan a unirse habitantes a’bitantes (personas físicas).
Por mi parte, llevaba un tiempo trabajando en cómo crear una nueva economía, la economía del fav (en adelante favonomía). La información que publiqué en su día y los cutre-prototipos de entonces me sirvieron para aclarar el concepto. Ahora precisamente estaba buscando formar un equipo para desarrollarlo en condiciones, tanto la programación como el marketing. Y no he encontrado un pequeño equipo, sino todo un país.
Dejémonos de rollos y empecemos a redefinir las reglas de la economía (además de las de la democracia ;) Aunque estamos comentándolo en Facebook, Twitter, etc, dejo aquí unas pistas:
El fav:
El fav, que viene de favor, representa la unidad mínima de conocimiento. Su valor lo marca el mercado.
Pueden canjearse todo tipo de favores, servicios y objetos por favs, excepto dinero real ($, €, …)
El tamaño de la favonomía depende del número de usuarios. Hasta que el sistema esté operativo contabilizamos el número de a’bitantes por el número de usuarios en el grupo de Facebook. Ahora mismo somos 90 a’bitantes. Cada uno significa una riqueza de 1000 favs (en vez de reservas de oro, a-bitantes), por lo que el país tiene 90.000 favs.
Cada a-bitante empieza sin favs, los 90.000 f. son del país y entre todos decidiremos a qué se dedican.
Ciudades:
Tratando de acercarnos todo lo posible al sistema de plurarquía, los a’bitantes podrán agruparse y asociarse libre y dinámicamente en torno a ciudades, que tendrán su cuenta de favs (pero en principio no tendrán un papel en la democracia).
Una ciudad es un grupo de a’bitantes que se unen en torno a un interés común. Un a’bitante puede pertenecer a cuantas ciudades desee.
El país va a constituirse legalmente en España como fundación sin ánimo de lucro y entre todos acordaremos el sistema de decisión colectiva que controlará tanto el banco de favs como la gestión de la fundación, que también tendrá su presupuesto en euros para convivir con el viejo mundo.
Empresas:
Las empresas externas (las del siglo pasado, no las ciudades del país a) que deseen a’lojarse colaborarán económicamente con la fundación (en euros) y tendrán ciertos derechos para utilizar favs, pero no serán a’bitantes y no participarán en las decisiones del país.
Por supuesto, no podrán comprar favs con euros ni a mayor donación en euros más favs. De hecho, posiblemente empiecen sin favs al igual que los a’bitantes. No se si las empresas deberían poder participar directamente en la economía del fav o si mejor limitarlo sólo a personas físicas como pensaba inicialmente.
En definitiva, la favonomía redefine las reglas de la economía, al igual que el país las de la democracia conocida, y para ello es necesario que no haya equivalencia. Estamos tratando con una democracia (para todo aquello no a’bundante) y un capitalismo centrado en las personas físicas.
Licencia de los contenidos de mi blog:
Aprovecho para comentar que salvo que indique lo contrario, todo el contenido que genere en este blog lo devuelvo al Dominio Público (puedes copiar, reescribir y comercializar lo que quieras, respetando los derechos morales: citando las fuentes). Por si te lo estás preguntando, con esto no se elimina, ni siquiera se reduce, la posibilidad de obtener una recompensa económica por lo que se hace, simplemente ha cambiado el entorno y los modelos de negocio. Es decir, se renuncia a una parte para poder acceder a un nuevo mundo que no sólo ofrece un sistema mucho más social (que falta hace) sino también uno con mayores posibilidades económicas, exactamente lo mismo que estamos haciendo al redefinir las reglas de la economía y la democracia.







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